miércoles, 14 de octubre de 2009

Cristo de la Misericordia

La imagen del Cristo de la Misericordia está realizada en pasta madera, de Olot, donada en 1956 a la Parroquia por la Hermandad Rociera de Triana, cuyos componentes eran amigos del Párroco de aquellos años, D. José Manuel Álvarez Benítez. También la Hermandad donó unas potencias de plata dorada, y todos los miembros de la Hermandad, con sus familiares, vinieron a traer el Smo. Cristo en un autobús.

El Cristo viene saliendo en procesión, desde 1957, en la noche del Sábado Santo, en el paso que se hizo al Nazareno en 1930, porteado en andas por una cuadrilla formada por mujeres.

La reorganización de la Hermandad

La Hermandad, como queda expresado, fue reorganizada siendo Párroco D. Manuel Boix Pascual, en 1956, nombrando como Hermano Mayor a José Gamito. El año 1957 se estrenaron 35 túnicas, ya con capirote, y salió por vez primera la imagen del Cristo de la Misericordia, en la procesión del Sábado Santo por la noche.

El año 1961 fue enviada a Sevilla la imagen del Señor, para ser restaurada, y el año 1963, la imagen de la Virgen de los Dolores que volvió con una nueva expresión más acorde con la Escuela Sevillana.

El año 1960 se adquirió un nuevo “paso” para la Virgen, obra que realizó el carpintero de La Roda de Andalucía, Francisco Maldonado, por catorce mil pesetas, pagaderas en un año. Entonces volvió a salir la Virgen bajo palio, aunque humilde y con varas de madera hasta que siendo Hermano Mayor Higinio Muñoz Baena se adquirieron diez barras de metal a la misma Hermandad de Puente-Genil, Nuestra Señora de la Amargura, por un valor de ocho mil pesetas, confeccionándose un palio de terciopelo azul con fleco plateado.

Hay que hacer constar que la restauración de la Virgen se hizo siendo Hermano Mayor Francisco Jiménez Jiménez, con faroles procedentes de unas funciones de teatro, igual que se hizo con la imagen de Ntro. Padre Jesús, el cual estrenó nueva túnica de terciopelo de Lyon, también costeada con los beneficios de las funciones de teatro y algunos donativos.

Sucesivamente se fueron reformando los enseres de la Hermandad y adquiriéndose otros nuevos:

- Nuestro Padre Jesús Nazareno:
  • Túnica en color morado, donado por Concepción Robles Cano, en Francia.
  • Túnica en granate oscuro, donada por Concepción Martín, en Francia
  • Potencias y corona de espinas en plata dorada obra de Manuel Domínguez.
  • Altar para Ntro. Padre
  • Paso Nuevo para realizado por Basilea de Sevilla en la década de los ochenta.
  • Faroles plateados para el paso del Señor obra de Manuel de los Ríos de Sevilla.
- María Santísima de los Dolores:
  • Manto en azul oscuro, donado por loreñas residentes en Francia.
  • Corona para la Virgen realizada por Manuel Domínguez Rodríguez, orfebre sevillano.
  • Aro con doce estrellas obra del mismo orfebre sevillano.
  • Diadema sevillana con estrellas donada por familia Cantos Muñoz y Manuel Rodríguez Gallego en 1993.
  • Saya en rojo oscuro bordada en oro al realce obra de la bordadora sevillana Rosario Bernardino.
  • Altar para la Virgen de los Dolores.
  • Candeleros plateados y crestería para el paso de la Virgen realizados po Manuel de los Ríos de Sevilla.
- Santísimo Cristo de la Misericordia:
  • Construcción de un dosel para la imagen del Crucificado.
La Hermandad poseía una bandera morada con dibujos efigie del Señor, pintados Micaela Muñoz Peña, pero esta bandera se deterioró y fue sustituida por un estandarte estilo sevillano donado por la familia de José Gamito, hasta que se adquirió en 1990 un estandarte nuevo en terciopelo bordado en oro por Rosario Bernardino (Sevilla).

Se vienen haciendo nuevas reformas, arreglo y niquelado de los escudos de los bastones, cordones de oro para Ntro. P. Jesús, adornos para la Virgen, y otros.

El último Hermano Mayor nombrado ha sido Manuel Rodríguez Gallego, que en el año 200? Firmó un acuerdo con el Ayuntamiento de Lora de Estepa para la cesión de una Casa-Hermandad en edificio multifuncional ubicado en la calle Nueva.

En 2004?, un grupo de hermanos toman la iniciativa en la Hermandad tras unos años de inactividad. Como consecuencia se abordan importantes cambios para incorporar e implicar al mayor número posible de hermanos.

Se afronta la reforma de los pasos de de Jesús y de la Virgen para poder entrar por debajo los componentes de las cuadrillas de costaleros, quince en cada uno, pasándose de este modo de llevarlos en andas para llevarlos a la manera sevillana.

El paso de Jesús se reforma suprimiendo la estructura de aluminio anterior por trabajaderas, mientras que el paso de la Virgen aumenta en longitud para pasar de los cinco varales laterales que albergaba a los seis que actualmente presenta.

La Asociación de Mujeres “Olaura” fue la encargada de confeccionar el palio, bambalinas, manto y faldones del paso nuevo, realizado en terciopelo negro con flecos dorados.

La Hermandad de Nuestra Señora de los Dolores

La Hermandad de Nuestra Señora de los Dolores se constituyó probablemente, ya que no consta nada por escrito, al venir la imagen de la Virgen a finales del siglo XIX. Se trata de una imagen tallada en madera, anónima, si bien se conoce su procedencia granadina.

Esta Hermandad no usaba túnicas, y los hermanos acompañaban la procesión con sus trajes seglares. La Virgen iba en unas pequeñas andas, con cuatro barras pintadas en color blanco, que sostenían un pequeño palio negro.

Sobre el año 1924 fue nombrado Hermano Mayor, antes de que lo fuera de la Hermandad de Jesús, Pablo Cantos Velasco, que a su vez era hermano de la Virgen de los Dolores del Convento (hoy de la Amargura) de Puente Genil, cuya Hermandad regaló a Lora cuatro barras de hierro pintadas con purpurina y con nueve hojas del mismo metal, que sostenían otras tantas tulipas o guardabrisas de cristal, que resguardaban las velas que iban en su interior.

Después fue Hermano Mayor Francisco Gallego, que realizó algunas reformas, entre ellas un manto negro con adornos dorados para la salida, y que ha llegado hasta nuestros días.

Sucesivamente fueron Hnos. Mayores Manuel Borrego, José García Quesada y otros hasta su extinción en la década de los cincuenta, y posteriormente reorganizada y unida ya con la Hermandad de Jesús.

La parihuela con la que actualmente procesiona en Semana Santa se realizó en los años 60 por Maldonado de la Roda de Andalucía.

La Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno

La Hermandad de Jesús se fundó posiblemente al venir la Imagen del Señor, talla realizada en Antequera por el imaginero de fama Diego Márquez y Vega[1], en el año 1786, según consta en la grabación dentro de la imagen, y encontrada al ser restaurada la imagen para ponerle dos piernas talladas, obra hecha por el escultor Manuel Escamilla Cabezas[2], en el año 1968, en su taller-estudio situado en la calle Castellar, nº 52, de Sevilla.

La Hermandad existente constaba de unos veinte hermanos, cuyo Hermano Mayor en los años 1920 era Pedro González Cano, y los hermanos acompañaban al Señor con cetros, pero sin túnicas.

El año 1927 fue nombrado Hermano Mayor Pablo Cantos Velasco, que dio un gran impulso a la Hermandad: se vistieron con túnicas dieciocho hermanos, se compraron los escudos de metal que tiene la hermandad, se hicieron nuevas ropas para los romanos y otras reformas. En el año 1930 se hizo en Puente-Genil un nuevo paso para el Señor, que costó 300 pesetas, y todo fue entusiasmo y proyectos.

Así estuvieron las cosas hasta el año 1937 en que se restablecieron los cultos y las procesiones, pero cada vez más frías las cosas y desanimadas, llegando a no salir las procesiones el año 1947. Tras nuevo impulso y después desaparición de la Hermandad en la década de los cincuenta, fue reorganizada la Hermandad unida ya a la de la Virgen de los Dolores, que también había desaparecido, y con la denominación de “la Hermandad” con culto a las dos imágenes y posteriormente a la del Cristo de la Misericordia.

[1] Diego Márquez y Vega (1724-1791). Perteneciente a la Escuela Antequerana con propuestas tardobarrocos o rococó, plasmados magistralmente en el soberbio busto de Dolorosa de la Colegiata de San Sebastián

[2] Manuel Escamilla Cabezas, nació en Estepa en 1914, pasando gran parte de su vida artística como discípulo de Castillo Lastrucci. Así en el diario “El Mundo”, reconoció que la Hiniesta Gloriosa salió de su gubia cuando trabajaba en el taller del maestro. El 15 de enero de 2005 fallecía a los 91 años, siendo su única obra procesional en Sevilla la Virgen de la Cabeza de Las Siete Palabras, que la transformó de la talla de un ángel obra de Emilio Pizarro (1878).

Los romanos

La antigua Semana Santa de Lora, la Semana Santa de los romanos, todavía queda guardada en la retina de muchos que la vivieron. Era una auténtica Semana de Pasión, donde se representaba los últimos momentos de la vida de Jesús.

Seguramente se organizaron sobre mediados del siglo XIX, sobre 1850. Era una escuadra de doce romanos, vestidos de una manera “sui géneris”, al igual que en el vecino pueblo de Puente-Genil, pero, como es natural, sin las ropas lujosas que allí llevan. El corte de la ropa era igual.

Estaba formado por doce romanos, con nombres militares: un Capitán (con el sable correspondiente y tres estrellas), un Cabo (con sus galones, encargado de hacer los relevos ante el paso del Señor), un tamborilero (que redoblaba el tambor) y nueve números. El cabo y los números llevaban lanzas.

Cuando entraba la Cuaresma, empezaba el ensayo de los romanos, pues tenían que aprender a llevar el paso y ciertas reverencias que hacían durante la procesión.

La actuación de los romanos empezaba en la tarde del Jueves Santo con el Prendimiento del Señor. Salía el Señor sin la cruz y en la plaza tenía lugar el Sermón del Prendimiento. El Padre predicador hablaba sobre la Oración de Jesús en el Huerto de los Olivos, la traición de Judas, etc. En ese momento venían los romanos precedidos de Judas, con un farol en la mano; hacían que buscaba al Señor y le “largaba” un beso. En ese momento los romanos envolvían el paso del Señor y se establecía un diálogo entre el P. Predicador y el Capitán tomado del Evangelio de San Juan:

- ¿A quién buscáis?

- A Jesús de Nazaret.

Entonces apuntaban al Señor con las lanzas y el Capitán subía al paso y amarraba las manos al Señor. Eran momentos de gran emoción.

Terminada la ceremonia se organizaba la procesión por las calles del pueblo.

La procesión del Viernes Santo tenía lugar sobre las tres de la tarde, después del almuerzo. Salía el Señor con la cruz al hombro y la Virgen de los Dolores. El “Sermón del Paso” se desarrollaba en el mismo sitio que el día anterior y versaba sobre algún pasaje evangélico, sobre todo de la pasión del Señor.

Organizada la procesión, al llegar al final de la calle San Miguel, antes de entrar en el paseo, se conmemoraban dos estaciones del Vía-Crucis: el encuentro del Señor con su Santísima Madre en la calle de la Amargura, con los romanos entre los dos pasos; y la escena VI del Vía-Crucis: La Verónica limpia el rostro del Señor. Todo dirigido por el Padre Predicador con el concurso de los romanos que se oponen a que esta santa mujer limpie y consuele al divino Redentor. Luego la Verónica acompañaba la procesión mostrando el paño con el Rostro del Señor. Dos romanos hacían guardia de honor al paso del Señor y se relevaban varias veces durante la procesión.

Otro acto emotivo, incluido en el Vía-Crucis, eran las Tras Caídas del Señor con la Cruz, camino del Calvario. El paso del Señor se ponía sobre una mesa adornada con paños, se consumía el incienso, los romanos se inclinaban rindiendo sus armas ante Jesús y la gente, con devoción, en silencio y conmovidas, se hincaban de rodillas. La procesión terminaba al anochecer.

De noche, después de la cena, se celebraba en la iglesia el “Sermón de la Soledad”, y a continuación la procesión de la Virgen, ya sola. Era un acto serio, con mucho respeto, y al que asistían ya todas las mujeres del pueblo. Se terminaba la procesión sobre la una de la madrugada.

El Sábado (llamado entonces Sábado de Gloria) era día inhábil. La misa era por la mañana y no solía asistir mucha gente. Al toque de Gloria, mucha gente salía a su puerta y tocaban a la Resurrección del Señor, bien con campanillas, esquilas, almireles, etc.

A la misa solemne del Domingo de Pascua asistía mucha gente, pues iban los romanos, que hacían sus reverencias y ceremonias.

Luego los romanos desfilaban por el pueblo y visitaban varias casas donde eran invitados. Todo esto ha desaparecido.

Hoy no existen los romanos por diversas causas, pero en cambio se ha organizado una banda de cornetas y tambores que acompañan las procesiones. Esta banda empezó a tocar a finales de los años sesenta.

Antecedentes históricos

En un principio, desde su creación, existían por separado dos Hermandades que procesionaban en la Semana Santa de Lora de Estepa: la de Nuestro Padre Jesús, y la de la Virgen de los Dolores.

Siempre se realizaban dos procesiones: una el Jueves Santo, con el Señor sin la cruz, en actitud de preso o cautivo. Una escuadra de romanos, perteneciente a la Hermandad, “prendían al Señor” amarrándole las manos, después del beso de Judas, en un Sermón que tenía lugar en la puerta de la Iglesia. Se llamaba el “Sermón del Prendimiento”.

Al día siguiente, Viernes Santo, salía en procesión el Señor con la cruz al hombro, como se viene haciendo en la actualidad, pero acompañado por la Virgen del Rosario, vestida de negro, ya que aún no se había adquirido la imagen de la Virgen de los Dolores.

En 1931, año en que entró la República, quedó la Hermandad sin vida y se suprimieron los cultos y procesiones. Sólo el año 1935, como excepción, salió el Señor el Viernes Santo, sin la Virgen, que luego salió de noche en la procesión de la Soledad, y acompañada de muy poca gente.

Era costumbre que viniera un Padre Franciscano de Estepa, que predicaba en las tres procesiones de ritual: la del Jueves Santo, la del Viernes Santo de día, y la procesión de la Soledad, en la noche del Viernes. Entonces no había procesiones el Sábado.