miércoles, 14 de octubre de 2009

Los romanos

La antigua Semana Santa de Lora, la Semana Santa de los romanos, todavía queda guardada en la retina de muchos que la vivieron. Era una auténtica Semana de Pasión, donde se representaba los últimos momentos de la vida de Jesús.

Seguramente se organizaron sobre mediados del siglo XIX, sobre 1850. Era una escuadra de doce romanos, vestidos de una manera “sui géneris”, al igual que en el vecino pueblo de Puente-Genil, pero, como es natural, sin las ropas lujosas que allí llevan. El corte de la ropa era igual.

Estaba formado por doce romanos, con nombres militares: un Capitán (con el sable correspondiente y tres estrellas), un Cabo (con sus galones, encargado de hacer los relevos ante el paso del Señor), un tamborilero (que redoblaba el tambor) y nueve números. El cabo y los números llevaban lanzas.

Cuando entraba la Cuaresma, empezaba el ensayo de los romanos, pues tenían que aprender a llevar el paso y ciertas reverencias que hacían durante la procesión.

La actuación de los romanos empezaba en la tarde del Jueves Santo con el Prendimiento del Señor. Salía el Señor sin la cruz y en la plaza tenía lugar el Sermón del Prendimiento. El Padre predicador hablaba sobre la Oración de Jesús en el Huerto de los Olivos, la traición de Judas, etc. En ese momento venían los romanos precedidos de Judas, con un farol en la mano; hacían que buscaba al Señor y le “largaba” un beso. En ese momento los romanos envolvían el paso del Señor y se establecía un diálogo entre el P. Predicador y el Capitán tomado del Evangelio de San Juan:

- ¿A quién buscáis?

- A Jesús de Nazaret.

Entonces apuntaban al Señor con las lanzas y el Capitán subía al paso y amarraba las manos al Señor. Eran momentos de gran emoción.

Terminada la ceremonia se organizaba la procesión por las calles del pueblo.

La procesión del Viernes Santo tenía lugar sobre las tres de la tarde, después del almuerzo. Salía el Señor con la cruz al hombro y la Virgen de los Dolores. El “Sermón del Paso” se desarrollaba en el mismo sitio que el día anterior y versaba sobre algún pasaje evangélico, sobre todo de la pasión del Señor.

Organizada la procesión, al llegar al final de la calle San Miguel, antes de entrar en el paseo, se conmemoraban dos estaciones del Vía-Crucis: el encuentro del Señor con su Santísima Madre en la calle de la Amargura, con los romanos entre los dos pasos; y la escena VI del Vía-Crucis: La Verónica limpia el rostro del Señor. Todo dirigido por el Padre Predicador con el concurso de los romanos que se oponen a que esta santa mujer limpie y consuele al divino Redentor. Luego la Verónica acompañaba la procesión mostrando el paño con el Rostro del Señor. Dos romanos hacían guardia de honor al paso del Señor y se relevaban varias veces durante la procesión.

Otro acto emotivo, incluido en el Vía-Crucis, eran las Tras Caídas del Señor con la Cruz, camino del Calvario. El paso del Señor se ponía sobre una mesa adornada con paños, se consumía el incienso, los romanos se inclinaban rindiendo sus armas ante Jesús y la gente, con devoción, en silencio y conmovidas, se hincaban de rodillas. La procesión terminaba al anochecer.

De noche, después de la cena, se celebraba en la iglesia el “Sermón de la Soledad”, y a continuación la procesión de la Virgen, ya sola. Era un acto serio, con mucho respeto, y al que asistían ya todas las mujeres del pueblo. Se terminaba la procesión sobre la una de la madrugada.

El Sábado (llamado entonces Sábado de Gloria) era día inhábil. La misa era por la mañana y no solía asistir mucha gente. Al toque de Gloria, mucha gente salía a su puerta y tocaban a la Resurrección del Señor, bien con campanillas, esquilas, almireles, etc.

A la misa solemne del Domingo de Pascua asistía mucha gente, pues iban los romanos, que hacían sus reverencias y ceremonias.

Luego los romanos desfilaban por el pueblo y visitaban varias casas donde eran invitados. Todo esto ha desaparecido.

Hoy no existen los romanos por diversas causas, pero en cambio se ha organizado una banda de cornetas y tambores que acompañan las procesiones. Esta banda empezó a tocar a finales de los años sesenta.